14 grados. Sol. Luz. Cielo azul.
Trinan los pájaros, suena la radio y, a lo lejos, sonríe Lorenzo. Irradia sus rayos de forma mimosa, como acariciando y besando los pétalos de aquella rosa.
Nacen mis calas, blancas, al sol. Croan las ranas, ya sin temor. Niños en la escuela. Padres en su labor. Las madres lavan las ropas y las tienden frente al sol.
Me gustan estos días de invierno: frescos, luminosos y con color. Los pinos segregan su savia de nubes alrededor.
14 grados. Luz. Cielo azul. Sol.
Acaricia mi cuerpo con tus dedos sabios, lléname de besos, siente mi calor.
Que mis humedades recorran tu rostro, llénate de sueños, vive mi pasión.
Húndete en mi seno, sáciame entera, vacía tu dureza en mi piel de sol.
14 grados. Luz. Cielo azul. Sol.

Bonitas palabras, encierran la vida normal, de una mañana en cualquier familia, el andar de cada día, como los engranajes de un reloj. Despacio, no se detiene. Eso es lo que vemos.
Lo que no vemos está dentro de nosotros, lo que deseamos para continuar, para seguir, esas sensaciones que nos hacen sentir vivos, que nuestro cuerpo y alma precisan para respirar.
Yo separo, el sentir del vivir, aunque van juntos, pero lo procuro. Son dos lugares diferentes, el sentir es el lugar oculto, donde tu te ves, donde ves, donde guardas las sensaciones y anhelos, donde le ponemos el color de ese momento, después le colocamos en los recuerdos, lugar del cual después vivimos, mal llamado, sería como la despensa, allí lo tenemos.
No pierdes tu calor Mujer Secreta, está ahí, yo le veo.
Saludos del furtivo.
Sentir...Pensar...Vivir...Soñar...Conocer...Saber...Olvidar...
Todo y nada. Principio y fin. Somos lo que somos porque somos aún no siéndolo.
¡Qué difícil parece y, sin embargo, que fácil es, guerrero primigenio!
Un saludo rutinario pero tan mágico como siempre.