...Volver a jugar a que te dejo seducirme sin habernos visto las caras.

...Columpiarme de madrugada, una vez más, frente a la artificial laguna cuando la gran ciudad duerme.

...Estremecerme cuando alguien me susurrase al oído lo mucho que le excito.

...Un colosal helado de vainilla con nueces, regado de sirope de chocolate y caramelo.

...Escuchar de nuevo su voz acariciando mi alma.

...Descubrir que el test de embarazo no acabará olvidado en lo más hondo de la basura.

...Ordenarme en un segundo disponiendo, así, de tiempo para escribir, leer, pintar, plantar, pasear, bloguear, como deseo y no puedo.

...Saber que alguien me ama de un modo platónico, gustándome el rostro, la piel, la voz, la boca, las manos, la mente y el alma de mi enamorad@.

...Palpar mis músculos doloridos por culpa de las agujetas provocadas por una inacabable, incansable e inolvidable noche de pasión.

...Viajar sin colas ni testigos, sin ruidos molestos ni vecinos de asiento, sin prisas ni remordimientos.

...Sorprenderme a mí misma repleta de aquellas viejas mariposas estomacales que un día se fueron sin avisar.

...Tener la certeza de que estás ahí.