Demasiado pequeñas, demasiado anchas, demasiado gruesas, demasiado bastas.
Para una mujer me gustan las manos grandes, gráciles, con dedos infinitos y delgados. Típicas manos de pianista, para que nos entendamos.
Las mías, pese a ser sabias, pese a su calidez, pese a su dulzura, pese a su sensualidad, pese a lo sexuales que son, pese a ser curativas...No me gustan estéticamente hablando.
Adoro cómo me acarician. Cómo logran extraer de mí hasta la última gota de mi propio y sagrado néctar de diosa. Me encanta cómo enervan el sexo del varón con sólo rozarlo. Me enloquece sentir cómo se empapan en una apasionada noche de placer. Y, sin embargo, cambiaría mi visión de ellas.
Tal vez si poseyese otras más torpes, más enfermas, más ausentes, más frías, más necias, echase de menos mis feas y regordetas manos.
Nunca me han gustado mis manos.

Cuando abro tu blog me tengo que poner las gafas de sol para que la mirada azul no me descontrole y me haga perder la intención que llevo.
Tus manos, es lo segundo que hago cuando miro a una mujer, primero su mirada, luego sus ojos, su fragancia, sus colores y si me gusta, continuo.
Las manos no importan en cuanto a tamaño, forma o aspecto. Pero si lo que transmiten, eso es lo que más valoro. Si son ásperas, puedes compensarlo con palabras suaves, si los dedos son largos, puedes compensarlo con un abrazo cálido, si la mano es pequeña, lo compensas con grandes intenciones ocultas (Algo de lo que derrochas).
No debías quejarte, tengo la certeza de que no tienes nada que se pueda mejorar, todo es misterio, nada de lo que se ve, es. Tu prometes, pero hay que encontrarlo y solo unos pocos pueden competir para ser el elegido, que nadie olvide que eres una Diosa.
Saludos.
Que torpe soy, cuando escribí el anterior comentario, intenté figurarme tus manos sin ver que las tenía delante de mi ojos. Hoy mientras escribía a mano en mi diario, lo recordé, de una forma fugaz había visto unas manos y me prometí volver a comprobarlo, mi cerebro si lo había visto pero mis ojos no, pido perdón a la diosa.
Me gustan las manos de mujer con uñas largas, colores oscuros y sin postizos, algunas he observado que tiene formas, incluso afiladas, no quiero pensar donde las hundirán, pero será bueno.
No me retracto de lo escrito anteriormente, no lo veo como tu las describes,son manos poderosas, desprenderán más sensaciones que unas perqueñas, aunque no tiene que ver, recuerdo algo que me contaron de una muje de manos pequeñas, esta mujer pegaba al marido y este riendo la deciía..."Dame más veces que no me entero.
Si me permites la expresión, no consigo ver un defecto.
Saludos.
Jajajaja, ¡qué gracia me ha hecho esa aguda, precisa y malvada aclaración tuya sobre mis intenciones ocultas!...Apúntate un tanto.
Eso sí, llevas razón en al menos parte de tu último párrafo del primero de tus comentarios: a veces me quejo por tonterías, cuando sé que soy una total y absoluta privilegiada y sólo debería hacer dos cosas; dar gracias por lo que soy y esforzarme por cambiar lo que no me guste de lo que soy.
Claro que, también es cierto que tal vez no veas defectos por otras dos razones: porque procuro no mostrarlos y porque prefieres no descubrirlos. Pero te aseguro que, "haberlos, haylos"...Y muchos.
Ah y no eres torpe, sólo que deberías cambiar de gafas de sol porque, a veces, mi mirada azul te deslumbra y ciega demasiado;).
Saludos, guerrero primigenio.
Para mi las mujeres sois como los valles desconocidos, muchas veces a ellos me he enfrentado, aunque no es la palabra adecuada. Los he recorrido en busca de sus secretos, algunas veces lo permitían, otras no. Algo parecido ocurre con vosotras, pocas veces permitís ese acercamiento, el descubrir secretos insospechados, entiendo el motivo, quizás no podamos comprenderlos, esa es la dificultad, sin embargo para avanzar hay que caer, hacerse heridas, levantarse y aprender, en este caso hay que ser muy delicado, es como andar de puntillas por encima de copas de fino cristal, cada paso es una nota musical, para llegar a esos secretos debes de dar la nota musical adecuada, entonces es posible que el nudo de terciopelo se deshaga.
Nunca te lo dije, en mis furtivas incursiones descubrí un secreto, que para conquistar el cuerpo de una mujer, debes de deshacer doce nudos de terciopelo.
Después tendrás tu recompensa, cuando ella yazca a tu lado vencida y satisfecha. Pero no es tuya, luego debes de cortejarla y volver a conquistarla. Ella te reserva más sorpresas, sus nudos de terciopelo son diferentes, más sutiles, por tanto debes de emprender otro camino diferente al anterior, sin prisas, despacio y la haras llegarás lejos.
Saludos mujer llena de secretos.
Un furtivo.
Saludos, furtivo guerrero de terciopelo. Tu comentario me recordó una película: "Terciopelo Azul". Supongo que ya la conocerás y la habrás disfrutado, pero si no es así, te la recomiendo.
Feliz fin de semana. Que deshagas y hagas muchos nudos aterciopelados.
No, no he vsto la película.
Pero sigo deshaciendolos, despacio, sin prisa, queda tiempo hasta el amanecer.
Saludos bella dama y que te diviertas, son dos días y tres noches, se puede hacer mucho, pero despacio, sin prisa.
¿Por qué tener prisa si el tiempo no existe?
Te he dejado algo en privado...A ver si lo encuentras.
Dulce y cálido domingo para ti.