Brama el viento, aguerrido y osado entre las ramas agitadas.

Sopla y resopla recuerdos de tiempos inexistentes que, sin embargo, a veces habito.

Resuenan los ecos de Eolo como si de los cascos de un colosal Pegaso se tratase.

Clama el viento susurros. Calla el viento silencios.

Grita el viento como un loco que huye de sí mismo tras conocernos a todos.

Chilla el viento voces pasadas que escuchamos presentes.

Brama el viento, tozudo, tras los helados cristales de mi ventana de agua.

Bramas tus noches más negras a la espera de que llegue mañana.