Noches de brujas y duendes danzan ante mis ojos. Días de magia otoñal. Tardes de soles cansados. Se huele la magia. Saboreo el ambiente.
Noches de brujas y duendes danzan ante mis ojos. Mañana de sueños heridos. Caricias que duelen. Me lame el deseo. Muerdes mi vientre.
Noches de brujas y duendes danzan ante mis ojos. Silenciosa pasea la gata. Tejados ardientes. Clava tu estaca, vampiro. Revive su mortuorio rostro.
Noches de brujas y duendes danzan ante mis ojos. Aquelarres de sentidos sin sentido. Pócimas y fluídos. Noches de brujas y duendes danzan ante mis ojos. ¿Por qué recordar el pasado? ¿Por qué soñar el momento?

El invierno tiene su magia, como el otoño. Esos meses que nos alejamos del sol, las sombras dan vida a tu personajes. Ellos guardan el secreto de su poder y ahora que vivímos en un mundo infernal, nosotros buscamos la magia, si no la tenemos, nos la figuramos y cerramos los ojos dejándonos acariciar después por el recuerdo.
Hace muchos años, los sábados veía amanecer desde los bosques, no es lo mismo desde el coche perdido en un atasco, no, estos amaneceres eran el regalo de los habitantes del bosque.
Ese día pensaba pescar en un río, entonces esperaba el amanecer y un día en que la niebla me cubría con su manto blanco, me hizo un regalo.
Cuando el sol apareció en el horizonte, fue apartando sus gigntesco cortinajes, dejó que los rayos del sol atravesaran su manto y entonces se produjo la magia.
El manto de niebla se convirtió en un amarillo oro, en un rojo de fuego, buscaba los duendes, las brujas, los genios, pero los pinos les ocultaron, quizás se reían de mi, ya que no bebí sus pócims, solo café de un termo y entonces la niebla apartó su manto y desapareció.
Desde el borde de la senda busqué huellas de sus habitantes y entonces descubrí el milagro de la vida, un piñón que había abierto una pequeña rendija en su duro caparazón y un fino tallo verde, atravesaba la alfombra de agujas dispuestas a esconder tal secreto.
Aquel día, que no hice intención de pescar, señalicé el lugar en el mapa de carreteras y años más tarde volví. Un fino tronco luchaba por vivir, el pequeño pino nació aquel día de invierno de 1983.
Saludos.
Soy yo la que ahora veo amanecer frente al bosque. Soy yo ahora la que vive en sábado. Soy yo ahora la que se atasca entre coches y pinos, entre ladridos e inviernos.
¿Soy yo la que otrora pescaba con su pequeña caña color quisquilla aquellos sargos y fulas, aquellas viejas y romeros?
Sin duda alguna soy yo la que amanece boscosa, la que cimbrea entre ruedas y escapes, la que ladra y derrite nieves.
1983...¿Dónde quedó mi adolescencia? Tal vez entre las ramas de mi propio pino. Quizás entre las hojas secas del anciano viento.
Saluditos:).
un abrazo.
Otro para ti.
Hola tendo mis alas negras de cinco metros de largo hechas junto a mi vestido minifalda tengo mi pelo largo y se estar sin pelos
en todo mi cuerpo me alimento de forma desconocida bebo y como al mismo tiempo la tengo
siempre gratis no me cuesta nada me da una fuerte fuerza y me baja el ritmo cardìaco es fuerte
sigo siempre en lograr mi ùltimo poder de fortuna dinero yo amo a las brujas y soy una màs.
Me elaboro mi agua encontrada soy muy poderoso tengo el poder si màs poder de este mundo.