Si hay algo que me asquea son los tipos babosos. Me refiero a esos sujetos varones -lo de "hombres" les viene bien grande- a los que, para más inri, ves venir desde bien lejos en la vida diaria. No saben disimular que andan más salidos que el asa de un cubo y puedes observar, sin problema alguno, cómo se les salen los ojos de las órbitas y cómo se relame su boca ante la cercana presencia de una mujer.

Un ejemplo bien claro de este tipo de personajillo es el gerente del supermercado en que suelo comprar. Se trata del típico baboso cincuentón, sobrado de kilos, poco agraciado y que debe ligar menos que Obama entre los miembros del Ku Klux Clan. El susodicho buitre me echa el ojo en cuanto compienzo a bajar por la rampa de acceso al super y se las ingenia de mil y una formas diferentes -a cada cual más patética- para cruzarse conmigo, saludarme o decirme cualquier tontería con respecto al género a la venta, con tal de intentar entablar conversación. ¡Qué vida más triste debe tener!

Pues bien, resulta que por estos foros cocteleros también existen los babosos. De exacto modo que en nuestra vida diaria, también por aquí pululan entes de este subtipo humano. Más concretamente, en las últimas 24 horas he recibido tres mensajes privados (por éste y por mis otros dos blogs: ¿se puede ser más baboso?) de un tal Luis que, por activa y por pasiva, dice que quiere conocerme, acariciarme y demás sandeces.

Lo mejor es que no dispone de un blog, al menos con el nick que usa para enviar dichos mensajes, así que, ¡pobrecito mío! se ha tomado el trabajo de registrarse para ver si, al fin, logra tocar pelo ajeno. Supongo que el suyo (el pelo) ya hasta se le cae de tanto sobárselo.

Me pregunto a cuántas damas cocteleras les habrá enviado idénticos correos.

Supongo que en su vida real estos individuos serán tan babosos -o aún peor- de lo que por aquí se muestran.

Babosos abstenerse, por favor.Gracias.