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Terra
La Coctelera

TRISTEZA...

Luce el sol y yo me apago.

Cantan las aves y yo enmudezco.

Juegan los niños al escondite y yo me descubro entre sollozos.

¿Y los besos? ¿Y las caricias? ¿Y el amor? ¿Y el aliento?

Croan las ranas, plenas de vida, y yo gimo deseando mi muerte.

El aroma a hogar se adivina tras los cristales; diferentes ventanas ajenas a mi vida.

Revolotean las mariposas cuando yo me hundo.

Se abrazan las gentes pero yo me aislo.

¿Y los abrazos? ¿Y las risas? ¿Y las cosquillas estomacales? ¿Y la placidez enamorada?

Apuestas perdidas, mentiras lanzadas, realidad hiriente.

Nunca fue de mi gusto la primavera.

Desde que ha comenzado mis pupilas se anegan.

Sueño...

Ganas de permanecer en la cama como antes, como hace tanto...Cuando dormía 12 horas seguidas y me levantaba relajada y descansada. Ahora, el dolor de espalda no me permite mantenerme acostada más de 6 horas seguidas.

Bostezando se separan mis labios como si fuesen a ser besados con pasión descarada. Es un rugido leonino el que brota de mi garganta mientras enderezo la columna vertebral y estiro mis brazos y cuello, desvergonzada, somnolienta y maleducada.

Sábanas calientes. Mantas arrugadas, pieles suaves. Los mirlos hace horas que cantaron y callaron. No puede tener pronto y buen despertar quien disfrutó de una entretenida y diferente noche, para nada toledana.

Ojeras marcadas. Malhumorada resucitada. El cuerpo comienza a pedirme un café bien cargado, largo, con el par de rosquetes tan deseados. Total, ya me cabreé al subirme a la báscula tras salir de la ducha, empapada.

¿Cuándo inventarán la lechuga con sabor a cacao y el chocolate tan calórico como la ligera lechuga?

Mi boca vuelve a bostezar y mis ojos se aguan...No sé si beberme el cálido capuchino o, directamente, lanzármelo a la cara.

 

14 grados.

14 grados. Sol. Luz. Cielo azul.

Trinan los pájaros, suena la radio y, a lo lejos, sonríe Lorenzo. Irradia sus rayos de forma mimosa, como acariciando y besando los pétalos de aquella rosa.

Nacen mis calas, blancas, al sol. Croan las ranas, ya sin temor. Niños en la escuela. Padres en su labor. Las madres lavan las ropas y las tienden frente al sol.

Me gustan estos días de invierno: frescos, luminosos y con color. Los pinos segregan su savia de nubes alrededor.

14 grados. Luz. Cielo azul. Sol.

Acaricia mi cuerpo con tus dedos sabios, lléname de besos, siente mi calor.

Que mis humedades recorran tu rostro, llénate de sueños, vive mi pasión.

Húndete en mi seno, sáciame entera, vacía tu dureza en mi piel de sol.

14 grados. Luz. Cielo azul. Sol.

Desgana...

Desierto...Desdén...Desaliento...Desazón...Descontento...Desnudez.

Desarmada...Destemplada...Desacertada...Descolorida...Desmadejada...Desubicada.

Desacierto...Desidia...Despótica...Desastre...Desánimo...Destrozo.

Deshecha...Desterrada...Deshumanizada...Despedida...Deslumbrada...Descreída.

Puede que todo.

Puede que nada.

Da igual arriba que abajo, dentro que fuera, lleno que vacío, caliente que frío.

Sólo sé que la desgana se sienta a mi vera desde hace semanas a la hora de pasearme por este sitio.

¡Maldita desgana!...¡Bendita desgana!

TE IMAGINO...

 

Te imagino acariciando sin remedio, ya, mi piel,

entreabriendo estos secretos. Mi deseo es renacer.

Oculto entre las sombras, te asomas a este placer

de saberme, ya, inundada al leer y releer.

Mis dedos, tan juguetones, se disfrazan de tu ser

y se cuelan por mil rincones. Esos que te sabrían a miel.

Me imagino que me posees, con fuerza,

sin media duda, sin conciencia. Sin doblez.

Y de nuevo me humedezco y recorro esta otra piel

que ya brilla y se dilata, al ritmo que yo le dé.

Te imagino y enloquezco de lujuria y de embriaguez,

con mis dedos empapados en la savia del placer.

Te imagino y ya retardo el orgasmo por querer

estallar en mil palabras que te arrastren a creer

que eres tú el elegido, el que debe recorrer

con tu mano sobre el sexo nuevas caricias para mi piel.

 

ES MI SEXO...

Es mi sexo quien gorjea poco a poco, como indefenso pajarillo en mullido nido.

Es mi sexo quien se enciende y me estremece recordando sensaciones que aún hoy me mecen.

Es mi sexo quien me arrastra a las caricias de mis manos audaces, calladas y sabias.

Es mi sexo quien humedece mis pliegues, sin esconder mentiras ni descubrir verdades.

Es otra vez mi sexo quien me ordena, quien me arrastra, quien me puede.

Es otra vez mi sexo quien me anega con océanos de desconocidas pieles.

Te recuerdo, y es mi sexo quien sucumbe al palpitar de tu lengua en mis vaivenes.

Te imagino, y es mi sexo quien se abre al idear aventuras que ya no hieren,

Te invento, y es mi sexo quien, caliente, me invita, de nuevo, a gritar entre la nieve.

Escribo y lato, vivo y suspiro, me agito y froto, me excito y grito.

Gimo y renazco, me retuerzo y chillo...Este es mi sexo y con él me exilio.

CONDUCIR...

Adoro conducir, conducirme y conducirles.

Agarrar el recio volante en un sensual mar de ondulantes caricias.

Dirigirme hacia el lugar exacto. A veces, deseado. En ocasiones, inesperado. Siempre, placentero.

Llevar a otros hasta donde nunca soñaron, dirigirles sin que lo noten, empujarles hacia delante.

Me encanta sentir la brisa sobre mi rostro, despeinando mis dorados cabellos, regando de frescos besos mis poros.

Esa sensación de relax y poder, de paz y velocidad, de soledad y plenitud...¿La conoces? ¿La has vivido? ¿La compartes?

Adoro conducir, conducirme y conducirles.

Hoy, mientras mis cuatro ruedas se nutran de decenas de kilómetros de asfalto, volveré a recordarte entre mis idas y venidas.

Adoro conducir, conducirme y conducirles...¿Acaso los vientos de enero te reconducirán, lector, hasta mis humildes palabras?

Me apetecería tanto...

...Volver a jugar a que te dejo seducirme sin habernos visto las caras.

...Columpiarme de madrugada, una vez más, frente a la artificial laguna cuando la gran ciudad duerme.

...Estremecerme cuando alguien me susurrase al oído lo mucho que le excito.

...Un colosal helado de vainilla con nueces, regado de sirope de chocolate y caramelo.

...Escuchar de nuevo su voz acariciando mi alma.

...Descubrir que el test de embarazo no acabará olvidado en lo más hondo de la basura.

...Ordenarme en un segundo disponiendo, así, de tiempo para escribir, leer, pintar, plantar, pasear, bloguear, como deseo y no puedo.

...Saber que alguien me ama de un modo platónico, gustándome el rostro, la piel, la voz, la boca, las manos, la mente y el alma de mi enamorad@.

...Palpar mis músculos doloridos por culpa de las agujetas provocadas por una inacabable, incansable e inolvidable noche de pasión.

...Viajar sin colas ni testigos, sin ruidos molestos ni vecinos de asiento, sin prisas ni remordimientos.

...Sorprenderme a mí misma repleta de aquellas viejas mariposas estomacales que un día se fueron sin avisar.

...Tener la certeza de que estás ahí.