Luce el sol y yo me apago.
Cantan las aves y yo enmudezco.
Juegan los niños al escondite y yo me descubro entre sollozos.
¿Y los besos? ¿Y las caricias? ¿Y el amor? ¿Y el aliento?
Croan las ranas, plenas de vida, y yo gimo deseando mi muerte.
El aroma a hogar se adivina tras los cristales; diferentes ventanas ajenas a mi vida.
Revolotean las mariposas cuando yo me hundo.
Se abrazan las gentes pero yo me aislo.
¿Y los abrazos? ¿Y las risas? ¿Y las cosquillas estomacales? ¿Y la placidez enamorada?
Apuestas perdidas, mentiras lanzadas, realidad hiriente.
Nunca fue de mi gusto la primavera.
Desde que ha comenzado mis pupilas se anegan.
